lunes, 19 de diciembre de 2011

Arg. Quilmes 1 – Excursionistas 6 (14.12.1957)

En el torneo de Primera División B de 1956 Excursionistas se ubicó en la mitad de tabla. Fue una campaña mediocre donde nunca pudo encontrar la regularidad, alternando derrotas y victorias en forma constante. El final del certamen también marcó el fin del ciclo del eterno Pedro Tilhet como DT del verde, quien se desempeñaba en el cargo nada menos que desde 1937.
Para el campeonato de 1957 la Asociación de Fútbol decidió cambiar la forma de definir los descensos. La novedosa idea era la inclusión de los promedios, por lo tanto la escuadra que tuviera el menor promedio de puntos sobre partidos jugados, sumando las campañas de 1956 y 1957 perdería la categoría.
Excursio no tenía razones para preocuparse por ese tema, pues la referida campaña de mitad de tabla hacía que, repitiendo una performance similar, el riesgo de bajar fuera cuasi nulo.
En vistas a conformar el nuevo plantel para el ciclo venidero, se logró mantener la base del equipo anterior con Facciola y Stortini en el arco, Nieves, Vignao, Repetto, Venialgo y el genial Omar Higinio García. En la delantera había que suplantar a Domingo Lavalle (a préstamo en Chacarita) y a Noguera que se habían alejado, por lo que se incorporaron a Osvaldo Vega y Alberto Mirenda, quienes en cierta medida cubrieron los goles de los jugadores que habían dejado el club. La dirección técnica del equipo fue confiada a Nicolás Palma. Parecía estar todo en su lugar pero esto es, fue y será Excursionistas y las sorpresas estaban por llegar…
En la primera jornada el verde logra un empate 2 a 2 en Junín, mientras que en la segunda fecha vence a Dock Sud por 5 a 1 en el Bajo Belgrano. Sin embargo, se dio un hecho que iba a complicar el andar del equipo. Omar Higinio García finalmente es cedido a Tigre. Recordemos que a los dos años, este monstruo llegaría a ser campeón de Primera División con San Lorenzo y vestiría la celeste y blanca en el Sudamericano del 59. Excursionistas sintió mucho su ausencia. Tengamos en cuenta que el año anterior él había ocupado un lugar de jerarquía en el equipo, logrando jugar 32 partidos convirtiendo 11 goles.
Es así que la fecha 13 encuentra a Excursio en los últimos puestos habiendo cosechado 2 victorias, 1 empate y 10 derrotas. El promedio del descenso comenzaba increíblemente a ser una preocupación. Fecha tras fecha era una lucha a muerte para ver quien sería el club relegado a la C. Los equipos más comprometidos eran Quilmes, El Porvenir, Excursionistas y Arg. Quilmes.
Los partidos pasaban y ninguno lograba sacar diferencias, pero sobre el final del torneo Quilmes y El Porvenir se despegaron del fondo, dejando que la “salvezza” se defina en un mano a mano entre mates y los del Bajo Belgrano.
Faltando dos fechas Arg. Quilmes acumulaba 55 puntos y Excursio 52. La anteúltima fecha el verde se jugó la vida en la Barranca Quilmeña. En un duelo a matar o morir donde perder o empatar significaba el descenso, el verde logró salir victorioso por 3-1. Una alegría mayúscula pero la realidad marcaba que todavía se estaba un punto abajo. En la última jornada Arg. Quilmes fue vapuleado 6-1 en Junín por Sarmiento. Excursio tuvo su chance de haber ganado pero empató con Platense 2 a 2 en Pampa y Miñones. Con éstos resultados quedaron igualados en los promedios. A pesar de esto, Excursio había logrado el milagro de ir a una final, algo inimaginable tres fechas antes.
Ahora se debían jugar dos partidos de desempate en cancha neutral. En vista a estos dos partidos finales, se ofreció la dirección técnica a Francisco Fandiño, quien en 1955 había logrado el ascenso con Argentinos Jrs. El primer partido se disputó en Ferrocarril Oeste y el resultado fue 2 a 2 con goles de Acosta y Vega.
El match final se realizó el 14 de diciembre en el estadio de Racing Club. Esa tarde el verde formó con: Stortini, Dotto, Repetto, Begorre, Gauthier, Venialgo, Cuchero, Calistro, Mirenda, Vega, Alonso. Fue un encuentro que tuvo todos los condimentos. Casi iniciado el partido los mates erraron un penal donde el arquero Stortini se había adelantado dos metros. Más tarde en un choque el jugador Soaparotella del club del sur quedó tendido con conmoción cerebral y fue retirado del campo de juego. Sin embargo, pese a ser una final jugada a mil pulsaciones, con el correr de los minutos Excursionistas comenzó a imponer su juego. En una gran tarea colectiva, el verde despedazó al mate, lo goleó por 6 a 1 y lo mando a la C. Los goles fueron marcados por Calistro, Vega, Mirenda (3) y Alonso. Para el anecdotario, quedan estas singulares sensaciones que reflejó un diario de la época: “Excursionistas cuenta con una barra bullanguera y seguidora que gritó con renovados bríos alentando al equipo, se le unieron millares de hinchas de San Telmo, mientras que adictos a Quilmes y Juventud de Bernal le pusieron el hombro a Arg. de Quilmes que pese a ello patinó fiero.” También agregó que “Antes de iniciarse el cotejo un adicto del club Excursionistas recorrió de rodillas el trayecto que une la boletería del Racing Club con los vestuarios y una vez llegado a los mismos, colocó en el cuello de Carlos Repetto, capitán de Excursionistas, una medalla traída hace un año por su madre desde España”. Mas allá de estas llamativas curiosidades, Excursio habia escapado al desastre milagrosamente y la fiesta se desató en el Bajo Belgrano, donde se viviría una Navidad y un fin de año tranquilos, en paz y en Primera B.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Excursionistas 3 - Deportivo Riestra 1 (26.9.1981)

Por Marcos Damián Tricarico
Comenzaban a transcurrir los primeros días de la primavera; días que dejaban atrás un invierno crudo y cruel, al igual que los años de aquél entonces. Un invierno que nos hacía sentir por primera vez el “frío” de un posible descenso a la “D”. Impensado para un grande de la divisional como Excursionistas. Largas fechas sin triunfos y un fondo de la tabla que empezaba a desplegar sus tentáculos en pos de atraparnos. Sólo 3 puntos nos distanciaban de quien estaba en zona de descenso: Deportivo Riestra. No había promedios, ya que de haber existido el “Verde” no hubiese “parido” tal sufrimiento. Un sábado pleno de sol nos invitaba y nos convocaba al partido, “el partido” que definiría gran parte de nuestra suerte futura. Un equipo que había sufrido la idas de muchas figuras (Gador, Merlo, el flaco Pintos, Lavorato, Filardi e incluso del D.T. José Perico Pérez) y que con los pibes de la cantera (la foca Carrasco, el pito Robino) sumados al inolvidable Beto Horvath, kempo Mazariche, el “paragua” Martínez Fariña, Panelo, Suárez, Troncoso y el negro Ledesma salieron a poner el pecho a la parada más brava de esos años. El 0 a 0 del primer tiempo reflejaba el temor de ambos por perder, aunque para Riestra era mejor resultado que para nosotros. Y mejor aún cuando a los 10’ del segundo tiempo el coreano Pah Van Thu, el “11” del equipo del bajo Flores ponía el 1 a 0. Nunca jamás se sintió tanto frío en un día de 28º grados al sol. Heladas, tiesas, inmóviles habían quedado nuestras almas, nuestras esperanzas. Lágrimas viejas y curtidas en rostros que demarcaban el paso del tiempo, como también nuevas en las caras jóvenes de los “adolescentes leales” que no comprendían lo que estaba sucediendo. Pero a los 2’ de aquél gol y en el viejo arco de José Hernández, el Verde recordó sus tiempos de grandeza, sacó toda su historia ya que era lo único que le quedaba y empató con un cabezazo de Panelo. A partir de allí el rumbo del partido y de nuestro Excursio en el resto del torneo cambió definitivamente. Se lo llevó por delante a Riestra, lo metió contra su arco, y tanto fue el cántaro a la fuente que los goles llegaron. Mazariche puso el 2 a 1 y sobre el final en una corrida espectacular el pibe Carrasco ponía el 3 a 1 y la alegría de saber que nos quedábamos en la “C”. Éxtasis, llantos, algarabía, abrazos por doquier, como aquél que estreché por primera con el “panzi” Sayegh, en una tarde de primavera que irreversiblemente dejaba atrás la sensación fría de un posible descenso.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Excursionistas 1 – Vélez Sarsfield 1 (4.12.1943)


En ésta ocasión nos propusimos recordar a un gran jugador que se desempeñó como centrehalf, la clásica posición de nro. 5 de acuerdo al antiguo sistema táctico de 2-3-5. Este personaje llegó a nuestro club desde la ciudad de San Carlos de Bolívar en 1937 y se calzó la camiseta del verde durante 10 años. Como escenario elegimos el partido con el club del barrio de Liniers jugado en 1943.
Juan Carlos “El Indio” Soler, de él hablamos, nació en Chivilcoy el 28 de abril de 1914. Sus primeros pasos en el fútbol, no obstante, los hizo en Bolivar en los clubes Alem y Comercio de dicha localidad bonaerense. Sin embargo, sus habilidades sobrepasaban claramente el nivel del fútbol regional, por lo que su traslado a Buenos Aires era una cuestión obvia. Para 1935 es incorporado al Club Atlético Talleres de Escalada y dos años más tarde desembarcó en el Bajo Belgrano.
Disputó varios partidos del Torneo Preparación de 1937. Respecto a uno de esos encuentros, encontramos una anécdota que nos describe claramente su personalidad y sus características futbolísticas. Una de ellas era su brutal remate de media distancia. En uno de los recordados desempates contra River Plate en cancha de Chacarita, el match estaba a punto de finalizar y el referee miraba a cada instante el reloj. El score favorecía a River por 4 a 3. Excursionistas había jugado un partidazo, de igual a igual, bajo el comando del aguerrido centre half pero quedaba eliminado. Hirch, el entrenador millonario, reclamaba a viva voz la terminación del partido. Una infracción cometida por un jugador riverplatense cerca del banco de suplentes y a unos cuarenta metros del arco millonario, sería el último trámite para un partido que ya estaba prácticamente liquidado. Soler tomó la pelota y se paró para rematar al arco. Hirch miró con sorna a ese muchachón de veintidós años que colocó la pelota dispuesto a intentar lo imposible. Como el calor arreciaba y estaba tan cerca del banco, Soler se acercó a Hirch y le pidió agua. Hirch le alcanzó una botella y sonrió con benevolencia. El “Indio” agradeció, bebió unos tragos, y devolvió la botella sin dejar en ningún momento de sostenerle la mirada. Nuestro "centrojá" se colocó frente al balón, tomó distancia, corrió hacia la pelota, y le pegó un impresionante zapatazo. El guardameta Sirni nada pudo hacer. ¡Golazo de Excursionistas!. Golazo del indio Soler, quien con toda su inocencia pueblerina fue nuevamente hacia Hirch para pedirle un poco más de agua, pero el DT húngaro ofuscado por el golazo, se la negó groseramente. Al ingresar a las casillas que oficiaban de vestuarios, se acercó a Soler el mítico Bernabé Ferreyra, y le dijo: "¡Qué taponazo que tenés, viejo! ¡Cómo pateás...!"
Para el segundo semestre de 1937 Soler viajó a Tucumán a jugar en el Club All Boys de esa provincia, pero una promesa hecha a Don Antonio Masaciotra hizo que retornara a vestir nuestra camiseta en 1938. Jugó su primer partido oficial el 30 de abril de ese año, enfrentando a Sp. Buenos Aires donde el verde perdió por 2-3. Con el correr de las fechas se ganó la titularidad y al poco tiempo de llegado ya se había ganado un lugar en el corazón de los hinchas. Bautizado como “Indio” o “Upa” disputó en forma brillante los torneos de 1939 a 1943.
El 4 de diciembre de 1943 Excursionistas recibió a Vélez Sarsfield, equipo que ya se había coronado campeón de la Primera B. Ese día el verde formó con: Rebutti, Rossell, Maraviglia, Dotto, Soler, Alvarez, Paolini, Santillán, Díaz, Archero, Roggero. Sobre la media hora de juego, Excursionistas halló el premio merecido a sus esfuerzos, mediante un tiro libre violentísimo ejecutado por Soler, cuya figura agigantada cubría todo el campo de juego. Había logrado vencer nada menos que al portero Miguel Rugilo, el mítico arquero que años más tarde se convertiría en el "León de Wembley". En la segunda etapa el juez otorgó un penal para los visitantes y Rebutti logró desviar el disparo de Heisecke. Sobre el final del partido, en una acción sumamente confusa, Vélez llegó a la igualdad en una jugada en la que el árbitro pitó una falta previamente, deteniendo la jugada. Algo verdaderamente insólito. Tras algunas discusiones se fue expulsado el “Pata” Dotto. El ambiente siguió caldeado y a los pocos minutos otra expulsión, esta vez fue Alvarez por lo que el verde finalizó el encuentro con nueve hombres. El resultado final fue 1-1.
En 1944 el Indio Soler es cedido a préstamo por un año nada menos que al Santos FC de Brasil. Aunque aún faltaban un par de lustros para que dicho club alcanzara su fama mundial, saltar de la segunda división a la primera del fútbol de Brasil era un gran logro en su carrera. Tuvo un más que aceptable desempeño en la liga paulista, a pesar que el Santos no pasó de la mitad de tabla.
Para 1945 volvió al Bajo Belgrano, formando una gran línea media con Nicanor Kagel y Dotto jugando juntos desde 1945 a 1948. Al cabo de 10 temporadas, el querido “Upa” abandonó el fútbol. Jugó su último partido el 30 de octubre de 1948 enfrentando a All Boys en cancha de Argentinos Jrs., siendo el resultado empate 2 –2. Sobre el final de su carrera tuvo una activa presencia en la defensa de los derechos de los futbolistas. Fue pieza importante en la huelga de jugadores del ´48, para más tarde convertirse en socio fundador de Futbolistas Argentinos Agremiados.
En Excursionistas jugó 283 partidos y convirtió 70 goles, una cifra increíble para su puesto en el campo. Se ubica entre los 4 jugadores que más partidos usó la casaca del verde. Pero mas allá de estos datos estadísticos, su bonanza campechana, su fiero semblante y su categoría de crack lo ubican entre los jugadores mas queridos de toda la historia de la institución.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Excurionistas 5 - Deportivo Morón 5 (22.3.1980)


Por Marcos Damián Tricarico
A finales de la etapa veraniega del año 1980 se vivía en Buenos Aires un hecho inusitado: una intensa ola de calor que azotaba la ciudad. Tan calurosos eran esos días, que habían provocado el dictado de asueto en las escuelas primarias y secundarias sumado al hecho que, como siempre ocurre en Argentina, casi toda la ciudad se había quedado sin suministro de energía eléctrica. Por aquellos días descubrí en parte el valor que tiene un oasis en el desierto. Nada fresco para beber, las estaciones de servicio desabastecidas de las famosas bolsas de hielo “Rolito”, ni siquiera un “palito, bombón helado” para calmar nuestra sed. “La ciudad de las furias” ardía de calor. El mismo calor que sentíamos los hinchas del “Verde” por presenciar el debut en nuestra cancha frente al Deportivo Morón por la tercera fecha del campeonato de la Primera C. ¿Debut en la tercera fecha? Sí, era el debut pero en nuestro estadio, en el “Coliseo”, ya que anteriormente habíamos jugado de local con Barracas en la cancha de Comunicaciones. Al leer esto se preguntará ¿ya desde aquel entonces nos suspendían la cancha? No amigos, la cancha no estaba suspendida, tan sólo se aprestaba a erigirse en la mejor cancha de la divisional, ya que Excursionistas había contratado al canchero “LeloGarcía, el que se había encargado de los campos de juego de los estadios que sirvieron de sede del Mundial ’78. Por aquellos tiempos García era uno de los hombres más reconocidos por su labor y trabajaba en Vélez Sarsfield. Pero además ese día se produjo la inauguración del sector de plateas y la entrega por parte del presidente de aquel entonces, don Carlos Ianowski de una gran bandera a la hinchada. Era una verdadera fiesta a la que sólo le faltaba un triunfo ante el candidato Morón, que a la postre fue quien obtuvo el ascenso. Un Morón que tenía en sus filas a los hermanos Romagnoli (padre y tío del Pipi actual de San Lorenzo); a Roberto Peidró (el cardiólogo y quien fuera durante la etapa de Peckerman en la selección mayor el médico del plantel); al “Loco” Pinasco (que con los años fuera DT del Verde); al “Tano” Stagliano (actual DT de Laferrere) y otras figuras de aquel entonces. Y Excursio mostraba también las suyas: Jorge Troncoso (experimentado zaguero de los años 70 y que brillara en Vélez); los marcadores de punta Martinuccio y Virgalito; el “VenenoYañez; el “PeladoViola, el gran goleador que contaba la divisional sumados a los “nuestros” Jorge Álvarez y al mejor arquero de la “C” Oscar Suárez (a quien el Toto Lorenzo lo quiso llevar a Boca).
El partido empezó palo a palo; el “Verde” como “viejo taita” lo tomó de las solapas al candidato Morón y empezó ganando el partido. En poco tiempo se lo dieron vuelta pero mientras el “Gallo” festejaba el 2 a 1, de penal Álvarez ponía el 2 a 2. El partido no daba tregua, ver el campo verde como las canchas del mundial sumado a lo vibrante que era el partido nos hacía olvidar el calor y el sol. Sol que de pronto se transformó en viento y lluvia (justo ese día que inaugurábamos el nuevo campo de juego!…) y sí, sino no seríamos Excursionistas no?.
El primer tiempo quedó igualado y nos fuimos al buffet para esperar el segundo capítulo y al mismo tiempo, resguardarnos de la intensa lluvia que caía en el Bajo. La temática del partido no cambió: siguió palo y palo con un Excursio que merecía la ventaja pero… pero… Morón se adelantó en pocos minutos y se puso 4 a 2. Ahí sí empezaron las broncas por la mala fortuna del equipo y por el tiempo; se multiplicaban las maldiciones echadas por cada uno de los “leales” ante tal cuadro. Encima, escuchar las burlas de los hinchas de Morón para con nosotros y para con Troncoso, que no le encontraba la medida a la cancha, y tiraba la pelota siempre afuera e incluso hasta por detrás de la vieja tribuna de madera visitante. Pero Excursio como nosotros se agranda en la bravas y en una ráfaga empató con dos cabezazos del pelado Viola 4 a 4. Había terminado la lluvia y había salido el sol tanto para nosotros como para todo Buenos Aires, porque este partido se jugó con todas las condiciones climáticas, habidas y por haber. A falta de 10 minutos en una jugada afortunada Pinasco pone el 5 a 4 desatando la locura de los muchos visitantes que vinieron al Bajo. Y bue!!!, al menos pelea le dimos; de arriba no se la llevan, decíamos a manera de consuelo. Aunque, como siempre suele pasar en nosotros, empezamos a buscar en algún rincón de nuestro ser un cachito más de esperanza, como ese que busca una moneda cuando lo apostó todo. Y la moneda apareció y a los 44 Virgalito la “embocó”, ya que con la intención de tirar un centro la puso en el segundo palo de Peidró y el 5 a 5 se consumó, como la tarde misma ya que de repente se hizo de noche y la amenaza de lluvia volvía sobre nosotros. Pero que importaba la lluvia, si ya la habíamos vivido con los 5 goles del “Verde” que se había ganado el aplauso de todos y el respeto siempre vigente de muchos. Una tarde que jamás se olvidará, que jamás olvidaré, por las emociones, por los goles, por los tantos abrazos que con el correr de los años se convirtieron en amistades fraternas, por la alegría y la suerte de expresarla en épocas en donde aquello nos estaba vedado.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Ituzaingó 2 - Excursionistas 1 (27.5.89)

Después de desaprovechar infinidad de posibilidades para ascender durante el torneo 87/88, los dirigentes decidieron contratar al DT vedette del momento: el "Mago" Ricardo Della Vecchia. El "gordo" venía de dirigir a L.N. Alem, y de su mano también llegaron los dos marcadores centrales del equipo lechero, José Toledo y el "Misil" Oscar Ojeda. Este último era una bestia gigante, que contaba con las virtudes técnicas que tienen todos los marcadores centrales de la Primera C, pero además era poseedor de un disparo violento y letal, óptimo para ejecutar tiros libres. Años anteriores habíamos sufrido en carne propia la potencia del cañón de su pie derecho.
Iniciado el torneo perdimos las dos primeras fechas, luego vinieron seis victorias al hilo, para dar paso a seis sin ganar. Promediando el torneo la historia ya estaba escrita, un Excursio irregular no le podía escapar a la mitad de la tabla. Recuerdo, sin embargo a Ojeda. Cada vez que el árbitro cobraba un foul cerca del área, todo el público observaba al "Misil", quien iniciaba una veloz corrida hasta el arco contrario. Tomaba la pelota entre sus manos y la acomodaba dulcemente, como si colocara un bebé en la cuna. Inmediatamente después venía la decepción en forma irremediable, al observar que el balón buscaba cualquier destino menos la red. El "Misil" Ojeda sólo convirtió dos goles, uno de penal y el otro sólo Dios sabe como. En toda la segunda rueda no convirtió un solo gol a pesar de sus miles de intentos. Al final apenas el juez cobraba un tiro libre, el público le gritaba ¡¡¡Quedate Misil, no vayas!!!! A lo que el central siempre hacía oídos sordos.
A pesar de la inestabilidad del equipo, el mismo era bastante mas que aceptable. Con el correr de las fechas vagó ente los primeros seis puestos de la tabla y llegada la última fecha le tocó enfrentar al puntero Argentino de Quilmes en la barranca quilmeña. Excursionistas llegó a ese partido ya clasificado al Octogonal por el segundo ascenso, sin otro objetivo que cumplir con el fixture, con la mente ya en el reducido. Por otro lado la situación para los mates era mucho mas trascendente. El equipo del sur compartía la primera posición con Ituzaingó, por lo que estaban obligados a ganar para lograr el ascenso. El estadio de Alsina y Cevallos estaba totalmente repleto de público sureño. Todas las tribunas rebalsaban de hinchas. Entre ellos se podían ver hinchas de Excursionistas camuflados, incluido quien escribe estas líneas.
Muchos afirman que aquella fatídica tarde la actuación del verde fue sospechosa, pero yo les puedo asegurar que la pelota volaba por el aire como poseída y ella sola, se introducía en el arco defendido por nuestro golero Abt. Por otro lado ese equipo mate tenía figuras de la talla de Lapolla, Cecconato, Lahorca, Cuartas y al querido "Loco" Seria en el arco. Se dio una goleada que tuvo ribetes de histórica. Fue un 8-2 que no se ve todos los días. En la memoria colectiva del hincha villero, jamás se pudieron disipar las dudas acerca de esa tarde. Cuentan que el "Mago" Della Vecchia y varios jugadores jamás llegaron a volver en el micro de regreso a Belgrano. La leyenda indica que dejó se ser DT de Excursio aquella misma tarde en las inmediaciones de las Barrancas de Belgrano. El "Misil" y otros siguieron sus pasos.
Para encarar el octogonal se designó como director técnico al recordado Guillermo Tuya. En la primera fase eliminamos a Alem en All Boys ante muy poco público del verde, que luego de la goleada le había quitado la confianza al equipo. En la llave siguiente nos tocó visitar a Sarmiento en Junín donde Excursio perdió 1-3, un resultado que para ese equipo parecía ya imposible de remontar. La vuelta fue en Floresta, donde el verde salió con todo a buscar el partido. Eckerdt y Aragón marcaron dos goles rápidamente, pero sobre el epílogo del primer tiempo Sarmiento descontó, y otra vez las esperanzas se fueron por el piso.
En el entretiempo, caminando por la calle Mercedes, desde una ventana que daba al vestuario visitante pude escuchar una catarata de insultos que descargaba el DT juninense sobre sus dirigidos. Pensé que esa sería una nueva técnica para despertarlos, para que salgan por el túnel a dejar la vida, lo que me causó cierto temor. Pero sucedió todo lo contrario. Excursionistas siguió atacando y Claudio Caimi elevó la diferencia a 3-1. Con este marcador obligábamos a un alargue. Teniendo en cuenta el esfuerzo realizado por los jugadores, y nuestras pocas expectativas, era algo que ya nos conformaba pero… Faltando 5 minutos el interminable Polaco nuevamente, tomó un pase de Aragón y cerró el partido con un 4-1, logrando una victoria heróica. Habíamos dado vuelta una clasificación imposible alcanzando la final del torneo reducido. Ya nadie se acordaba de la nefasta tarde en la Barranca quilmeña.
En la final nos medíamos con Ituzaingó, que venía de perder el partido decisivo con Argentino de Quilmes por el primer ascenso. Apadrinado por el poderoso empresario Carlos Sacaan, contaban con un plantel rutilante. En el partido de ida jugado nuevamente en All Boys, una multitud se trasladó desde el Bajo Belgrano. Fue un magro 0-0. La revancha sería en cancha del Dep. Morón.
Habiendo cosechado un empate, las esperanzas de ganar contra un equipo que casi había salido campeón eran pocas. No obstante los sufridos hinchas villeros acompañaron al equipo dando su incondicional aliento. En la cabecera local se veía un grupo minúsculo de hinchas del león del oeste, cuando de repente por una de las puertas ingresó una bandera larguísima con los colores rojo y blanco. Debajo de ella un grupo importante de hinchas del gallo, se hacían presentes para alentar a sus amigos coterráneos.
Finalmente Ituzaingó ganó 2-1. Era un gran equipo que también contaba con muy buenos jugadores como Franzoni, Pérez, Bustingorria, Elguezábal y el arquero Langone. A la postre, hasta alcanzaría el Nacional B, situación inédita para tan pequeño cuadrito.
Con respecto a nosotros, nuevamente perdimos la posibilidad de ascender. Esa fue, pese a haber ya vivido otras, la primera gran tristeza profunda que me causó Excursionistas. Ese día, no obstante, entendí que la obsesión por Excursio sería algo que no podría abandonar por el resto de mi vida.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Excursio 2 – San Lorenzo 1 (1914)


Por Adrián Bollici
El año 1914 probablemente fue uno de los más tristes para la historia humana. El inicio del primer conflicto bélico a escala mundial, significó el fin de una era y el comienzo de otra signada por terribles contiendas con saldos de millones de muertos.
Mientras en Argentina el fútbol continuaba con su crecimiento, el Club Unión Excursionistas ya era parte del grupo de instituciones que practicaban el nuevo deporte. Para ese año nuestro club llevaba disputados tres torneos oficiales y lentamente comenzaba a darle su impronta a una esquina del Bajo Belgrano.
Para el certamen del año 1914 contaba con un equipo compuesto por jugadores experimentados, en su mayoría hinchas y dirigentes, que estaban decididos a dar batalla en busca del campeonato.
En la primera fecha U. Excursionistas recibió al Club Sportman y se impuso por el marcador de 4-2. El domingo siguiente se midió con una institución que con el correr del siglo iba a ocupar un lugar de privilegio en fútbol argentino. Si bien hacía unos años venía disputando torneos barriales, aún no había jugado en ningún campeonato oficial. Era el Club San Lorenzo de Almagro, aquellos chicos apadrinados por un sacerdote franciscano llamado Lorenzo Mazza, hacían sus primeras armas en un torneo de jerarquía. Esa tarde, el verde formó con Passalacqua, Ghiano, Thomas, Romero, Branda, Merlo, García, Bottino, Hauschildt, Passanetti y Gantes. Excursionistas se impuso por 2-1, y se convirtió en el primer equipo que venció al club azulgrana en el fútbol oficial. A pesar de que San Lorenzo era un flamante debutante, ya contaba con una gran experiencia en el fútbol por haber disputado torneos en otras ligas. En su equipo se enrolaban jugadores de la talla de los hermanos Monti, quienes luego se destacaron en la Primera División y en la Selección Nacional.
Con el correr de las fechas los dirigentes comprendieron que el equipo tenía un gran nivel, pues las abultadas goleadas lo confirmaban: 5-0 a Gimnasia de Devoto, 10-0 a Ciudad de Londres, 5-3 a San Isidro y 15-1 a Sage Rovers.
U. Excursionistas lideró todo el torneo seguido muy de cerca por el club de Boedo. El verde solo registró una derrota que fue justamente en la revancha con el equipo santo. Fue una goleada por 6 a 0 en el estadio del Club Martínez, un campo de juego que no tenía las medidas reglamentarias. Además en algunas memorias se detalla que nuestro jugador Hauschildt no tuvo un buen desempeño porque tenía algún “apego” a las bebidas.
El 19 de agosto, la Gaceta se refiere a nuestra institución diciendo que “este simpático club va con su team de Segunda a la cabeza de Sección. El domingo batió a San Fernando por 2 a 0 tantos señalados por Bottino. El delantero derecho Raúl Gantes se encuentra mal de una pierna y es fácil que opte por descansar un par de domingos”.
Terminado el campeonato el verde era el líder de su Sección un punto arriba del “ciclón” pero habría de darse un hecho extraño que iba a alterar esta brillante campaña.
El Club Sportman resolvió desafiliarse durante la realización del torneo. Según los estatutos de la Asociación Argentina de Football, se establecía que todos los puntos ganados por ese club quedaran sin efecto y se le otorgaran a sus rivales. En este caso San Lorenzo había empatado su partido con Sportman, esto le permitía recuperar el punto perdido y alcanzar en el primer puesto al club Unión Excursionistas.
El jugador Mariano Perazzo del club de Boedo recordó esto a sus compañeros y por su cuenta se dirigió a la Liga donde presentó una nota para ser considerada la cuestión. Tratado el asunto en el consejo de la Asociación, tuvo resolución favorable dicho reclamo y de esta manera, San Lorenzo empató la sección con U. Excursionistas, obligándolo a jugar un desempate.
El 21 de noviembre la Gaceta publica: “U. Excursionistas se entrena para disputarle el 29 de noviembre a San Lorenzo el desempate de la sección. Para mañana ha concretado con tal motivo, un match amistoso con Floresta I en su field de Pampa y Miñones”. En este encuentro Excursionistas se impone por 4 a 0.
El primer desempate se juega en el estadio de Olimpia y el resultado es empate 1 a 1. Las crónicas cuentan que nuestro jugador Irigoyen es lesionado en la ingle quedando impedido de actuar por el resto del partido. Esto se dio a los 2 minutos de juego, por lo que Excursio jugó con 10 hombres casi todo el partido. El gol de San Lorenzo es logrado mediante un penal ejecutado por Perazzo, luego que la pelota diera un mal pique y le pegara en la mano a Seoane. El empate llegó luego de una gran corrida de Gantes que finalizó con un centro, y Bottino marcó el gol del empate por medio de un tiro que anuló por completo al arquero Coll. Había que recurrir a un nuevo match.
El segundo desempate se llevó a cabo el 6 de diciembre en cancha de Banfield. Lo mismo que en el encuentro anterior, a los 25 minutos de juego el centreforward de Excursionistas es lastimado y debe abandonar el campo de juego. Hasta ese momento el score marcaba un gol solamente a favor de San Lorenzo y Excursionistas perdió muchas oportunidades de empatar. El verde continuó con 10 hombres a la carga, con la inclemencia de un tiempo lluvioso. Sin embargo, se dio un nuevo gol marcado por San Lorenzo en una desafortunada situación. Gradilone halfback de Excursionistas, tomó mal la pelota en un centro y él mismo la anidó en la red. San Lorenzo, finalmente pudo liquidar el pleito y se impuso por 5-0.
Días después, en el periódico La Gaceta hubo un intercambio epistolar de alta tensión entre Santos Cameán quien se desempeñaba como secretario del U. Excursionistas y Filippo Weiss quien era delegado de San Lorenzo. Todo Excursionistas se quejaba del increíble fallo de la Asociación, referido al caso “Sportman”.
Al margen de la infinidad de provocaciones y falsas adulaciones rescatamos algunos datos del entredicho dirigencial que pintan un poco la situación. Por un lado Excursionistas deja expresado en su nota que la decisión tomada es un poco sospechosa posando una sombra de dudas sobre la actuación del dirigente de la Asoc. Argentina Mr. Williams. A lo que el Sr. Filippo Weiss responde que Mr. Williams merece toda su confianza y que no se puede ensuciar de esta forma a un dirigente de su magnitud. Además detalla toda la campaña realizada por San Lorenzo aclarando que es un digno ganador de sección. Nada se sabía de Mr. Williams quien no quiso expresarse acerca del polémico fallo. Pero había una razón para ello….
Increíblemente la Gaceta del 14 de diciembre informó que: “en el día de ayer fueron inhumados los restos de Mr. Williams en el cementerio de los disidentes en Quilmes y que en la ceremonia se puso de manifiesto el hondo pesar provocado por la inesperada desaparición ya que Mr. Williams ha sido el "alma mater" del desarrollo del football y su progreso actual”.
Con éste hecho consumado, nunca mas se comentó el tema y se terminó la disputa entre los clubes. Williams jamas habló y se llevó su secreto al más allá…. San Lorenzo accedió a los playoffs por el ascenso y venciendo a Honor y Patria en cancha de Ferro, arribó por primera vez a la máxima división del fútbol vernáculo.

lunes, 24 de octubre de 2011

Rosario Central 0 – Excursio 0 (22.08.42)

Finalizado el torneo de 1941, Excursionistas se ubicó en la mitad de la tabla. Ese equipo estaba formado por grandes jugadores como Alfredo Alvarez, Luis Maraviglia, Juan Rebutti, el “Indio” Juan Soler (luego vendido al Santos de Brasil) y Luis Paolini. El campeón fue Chacarita Jrs. que realizó una campaña exitosa logrando una diferencia de 13 puntos sobre su perseguidor Colegiales.
Ese mismo año en Primera División, se descubrió un intento de soborno y el Club Banfield fue castigado con una dura quita de puntos que lo dejó al borde del descenso. En la última fecha, en una final para no bajar, Banfield le ganó a Rosario Central y condenó a los “canallas” a disputar el torneo de Primera B del año siguiente.
Para el campeonato de 1942, Excursio decidió mantener la base del año anterior e incorporó jugadores para consolidar el equipo. Estas incorporaciones dieron un gran resultado: Víctor Rossell reforzó la defensa, Miguel Luques y Julio Pereyra el mediocampo, y para la línea delantera, llegaron César Roggero y Andrés Archero. Entre estos dos últimos convirtieron nada menos que 27 goles.
Iniciado el torneo, el equipo necesitó 5 fechas para lograr armar una base sólida. Durante esos primeros partidos dejó puntos en el camino que al final serían decisivos y se lamentarían sobremanera.
Por su parte Rosario Central comenzó a desandar el camino de vuelta a la Primera División. Arrancó curiosamente con un empate sobre la hora en el Bajo Belgrano por 1-1. Los rosarinos solo perdieron 4 partidos a lo largo del torneo y todos fueron en condición de visitante. En Rosario el equipo tenía un andar demoledor, destruyendo las redes contrarias de la mano del “Torito” Aguirre. Así registraron grandes goleadas como un 8-2 a Acassuso, 12-1 a Chicago, 6-3 a Temperley, 6-1 a Argentinos Jrs. y 9-0 a Dock Sud.
El 23 de agosto de 1942 Excursionistas, de gran torneo, viajó a Rosario para enfrentar al equipo “canalla”. En la tabla de posiciones solo los separaban 3 puntos. Central tenía 25 y el verde 22 unidades. Nótese, que a pesar de la descomunal campaña del equipo centralista, la performance de la escuadra albiverde no se quedaba atrás. Los dirigidos por Pedro Tilhet, no lograban triunfos con goleadas escandalosas, pero si victorias resonantes, a saber con Quilmes 3-1, Defensores 5-1, Argentinos Jrs. 1-0 y Dock Sud 4-0, todos en condición de visitante.
Aquella tarde Excursionistas formó con Rebutti, Rossell, Maraviglia, Pereyra, Soler, Alvarez, Paolini, Luques, Archero, Ballerio y Roggero. Las crónicas cuentan que el estadio presentaba una numerosa concurrencia. El equipo de Belgrano jugó un gran partido. Promediando el segundo tiempo, aun con el marcador en cero, el jugador local Aguirre ejecutó un violento disparo, la pelota dio la impresión de introducirse en el arco, pero salió fuera del campo rozando apenas uno de los postes. En ese momento del partido, se detiene el juego por un minuto, en homenaje a la memoria de un ex dirigente rosarino. A los 32 minutos Archero es lesionado por Perucca y debe dejar la cancha, debiendo Excursionistas afrontar los minutos que restaban con 10 hombres. Aprovechando la ventaja numérica los auriazules se lanzaron a la carga pero la figura de Rebutti se agigantó. El resultado final fue 0-0. Los verdes retornaron a Belgrano con un resultado impensado, increíble y con visos de hazaña para ese Central arrollador en la Chicago argentina.
El diario La Capital de Rosario dijo “Excursionistas se mostró como un cuadro homogéneo, con algunos buenos valores, como el zaguero derecho Maraviglia, su eje medio Soler, poseedor de un remate poco común, y un insider izquierdo como Ballerio”. El diario Crítica comentó “Por primera vez de lo que va el torneo de ascenso, el conjunto de Rosario Central actuando en su cancha, no ha logrado superar a su oponente, ya que tuvo que dividir honores sin abrir el score…” y finalmente El Mundo opinó “Excursionistas le jugó de igual a Rosario Central, y si hubiese resultado ganador no hubiera sido injusto”.
Según los adictos del Bajo que presenciaron el encuentro, el mejor jugador fue Alfredo Alvarez. Hasta las tribunas rosarinas aplaudieron al diminuto half. Cuando el equipo llegó a Retiro, la hinchada se dio cita para aplaudir a nuestros jugadores. Cuando descendieron del tren, el “Indio” Soler, Rebutti y Tilhet fueron llevados en andas por los salones de la vieja Estación.
En las 15 fechas restantes Rosario siguió con su andar arrollador y obtuvo 13 victorias, pero el verde no se quedó atrás con 10.
A pesar de la gran campaña realizada por el campeón, éstos debieron esperar hasta la anteúltima fecha para coronarse ganadores del torneo, con la increíble cifra de 118 goles a favor.
En aquella anteúltima fecha, Excursio derroto a All Boys en el Bajo Belgrano por 4-1. Esa tarde, al finalizar el partido, los hinchas saltaron a la cancha y dieron la vuelta olímpica luciendo una gran bandera. En esos tiempos aún se le daba valor a un sub-campeonato. Los exitistas aun no habían inventado la frase de que el segundo es el primer fracasado.
Con el correr de los años, el título rosarino se manchó con sospechas de soborno, algunas de las cuales fueron confirmadas. Varios de los insólitos resultados conseguidos en Rosario no habían sido del todo lícitos. El presupuesto de fútbol, según los libros contables, fue más alto que el de la famosa “Máquina” del River Plate campeón en Primera División con Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau.
Todo esto colaboró para que la campaña del verde se recuerde como aún más épica. Probablemente haya sido la temporada mas genial del cuadro del Bajo Belgrano en el Profesionalismo, y para muchos, el mejor plantel de toda su historia.

lunes, 17 de octubre de 2011

Excursionistas 1 - Midland 2 (20.09.1997)

Todos asociamos el nombre de Patton con George, aquel brillante estratega militar norteamericano, absolutamente decisivo en la victoria aliada contra los alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Dice la leyenda que fue, sin lugar a dudas, el general mas temido por los nazis. Sin embargo aquí, en el Bajo Belgrano, su apellido es asociado a recuerdos no tan agradables.
Andrés Patton Urich, a quien nos referiremos, nació en la localidad de Vicente López a inicios de la década del 70. Patton se desempeñaba como arquero, su cuna fue el Club Colegiales por donde tuvo un irregular paso, y más tarde recaló en Argentino de Merlo. A inicios de la temporada 97/98 hizo su desembarco en el club de Pampa y Miñones.
Vale aclarar que en 1997 el club se encontraba sumido en una profunda crisis económica, que en Marzo de 1998 iba a desembocar en la quiebra. Seguramente éstas razones de índole financiera, hicieron que los dirigentes confiaran en él para contratarlo como arquero de la Primera División. Algunos recordarán ese plantel como probablemente uno de los más flojos de la historia del club.
Pero volviendo a Patton, el recordado técnico del club Daniel Messina, notó al instante sus precarias condiciones y lo relegó al banco de suplentes, dándole el puesto a Deleva. Sin embargo, ya en la primera rueda, se lo pudo ver en algunos partidos. Sus largos pantalones negros, su escasa estatura y sus increíbles dudas frente a cada pelota cruzada, hacían temblar a los seguidores del club de Belgrano.
De todas formas, como decíamos, este era un plantel muy corto y excesivamente limitado. A la postre, Excursio finalizó ese apertura en la 15º posición, con solo 15 puntos cosechados y tres equipos por debajo.
De esos pocos partidos que Andrés jugó en la primera rueda, en todos se notaron sus deficiencias, como en el empate 2-2 de local con Claypole, un pésimo equipo que descendió holgadamente o en los 4 goles que Lamadrid nos propinó en Devoto.
Sin embargo, el partido que nos aboca hoy es un Excursio-Midland en Belgrano. La paternidad del verde sobre el conjunto de Libertad es algo escandaloso que se ha mantenido a través de los años, incluso hasta el día de hoy. Excursio llegó a esa 9na fecha sin haber ganado partido alguno y ocupando los últimos puestos de la tabla. Pero nuestras esperanzas se dirigían al rival: Era Midland!!!!!! Era el momento ideal para sumar el primer éxito del año. Sin embargo, gran parte de nuestras expectativas se derrumbaron al ver ingresar al field al equipo albiverde formando así Pattón Urich, Riganti, Calabrese, Abbona, Lorenzo, Lemos, Brotto, P. Fernández, Márquez, Olivetto, Colantone. Con su descolorido buzo y sus eternos pantalones largos, Patton se dirigía hacia el arco de Pampa. Algo le había pasado a Deleva. Maldecimos por lo bajo, y nos dispusimos a soportar otra tarde de terror.
Era un partido chato y olvidable, pero promediando el primer tiempo Olivetto escapó por derecha y remató cruzado ante la salida del arquero. Estábamos ganando, la racha se cortaba. Finalizado el primer tiempo, todos nos mirábamos y reíamos. Si no nos ganan esta vez con Patton en el arco, jamás en toda su historia lo conseguirían pero…..
Un flaco desgarbado delantero del club de Libertad, que un par de años mas adelante entraría en una historia negra de Excursionistas, nos tenía deparada una sorpresa. Midland presionó a ese débil equipo en el segundo tiempo sin cesar. Y lo que tenía que pasar pasó. Un borbollón en el área, después de que nuestro uno tuviera la pelota a disposición para tomarla no menos de cinco veces, quedó boyando y este flaquito con la once de Midland la empujó. Minutos después un centro cruzado a media altura, imposible de no cortar para un arquero de categorías infantiles fue demasiado para el golero. Acompañó con la vista ese centro como si fuera un pecado mortal tomar la pelota con las manos. El mismo atacante de Libertad, ni lerdo ni perezoso, la empujó a la red. Todo había terminado. Patton lo había hecho de nuevo. Midland se fue de Belgrano con la primer victoria de toda su existencia, y nunca jamás volvería a ganar en Pampa y Miñones en los 15 años siguientes. Aquel enjuto delantero se llamaba Adrián Barrionuevo, quien años más tarde, accionaría legalmente contra Excursionistas tras aquel desastre con Comunicaciones en la invasión de la cancha.
Para colmo de males, increíblemente en el Torneo Clausura, nuestro cancerbero estrella atajaría casi todos los partidos de titular. De más esta decir, que dicho certamen fue un suplicio. Excursio finalizó último!!!!!!! Solo acumuló 6 puntos con 14 derrotas en 17 partidos. Cada sábado la exhibición del guardametas era dantesca. A pesar de todo, como no hay mal que por bien no venga, aquella desastrosa campaña tuvo como corolario la renuncia de la Comisión Directiva.
Andrés Patton Urich abandonó el fútbol tras ese año, una muy acertada decisión. Dicen que estudió Derecho y se recibió de abogado. Al recordarlo, imagino que si ejerce su profesión como atajaba, jamás le confiaría mi defensa ante un tribunal.

viernes, 7 de octubre de 2011

Claypole 1 – Excursionistas 0 (20.12.97)

El Club Atlético Claypole es un humilde club de fútbol, ubicado en la localidad del mismo nombre en el partido de Alte. Brown. Su pequeño estadio, el Rodolfo Capocassa está situado en el Barrio de Don Orione, que toma su nombre del Cottolengo franciscano allí ubicado. Pese a nunca haberse destacado sobremanera en el fútbol afista (se afilió recién en 1978), tiene una relativamente importante raigambre popular en la zona.
La última vez que habíamos enfrentado a Claypole había sido en noviembre de 1993. Recordaba muy bien aquella tarde. Durante esa semana averiguamos y nos asesoramos bien sobre como llegar a la cancha. El colectivo 160 nos dejaba “perfecto” tales las palabras exactas que utilizó un vecino del lugar al que consultamos. Según nuestros datos nos acercaba a tres o cuatro cuadras. Aunque, en realidad, todos sabemos que esa distancia en el tema fútbol de ascenso puede ser pequeña y sencilla o un recorrido maratónico sumamente dificultoso.
Luego que el colectivo realizara un breve citytour por adentro del Barrio Don Orione, una zona que resultó bastante densa donde subieron varios hinchas del tambero, descendimos muy cerca del viejo Cottolengo. Dejamos que los hinchas locales se alejaran un poco hasta que quedamos solos. La vieja bandera del verde descansaba debajo de mi remera y por el momento todo estaba tranquilo. Cruzamos un paso a nivel del Ferrocarril Roca, pasamos por debajo de un puente en construcción, y casi sin darnos cuenta nos vimos rodeados por un grupo de jóvenes. Si bien no se dirigían hacia nosotros, acompañaban nuestro andar. Su cercanía era sospechosa. Dos en bicicleta y otros tres caminando se empujaban y gritaban. Cada vez se acercaban más. Ellos no sabían si íbamos a la cancha (aunque casi descuento que eso pensaban), pero la situación se estaba poniendo tirante. Habíamos divisado el estadio y emprendimos una caminata paralela al paredón. Desde lejos se veía el final del extenso muro, y luego un gran descampado donde un caballo pastaba tranquilamente, totalmente ajeno a lo que estaba por suceder. Cuando esperábamos lo peor, justo en el momento que íbamos a ser presa de ese grupo selecto de bandidos, apareció un micro con la hinchada de Excursionistas!!. En la misma esquina descendieron alentando por el verde y disparando cohetes al aire. Semejante intrusión provocó que nuestros amigos se alejaran velozmente. Al mismo tiempo las detonaciones hicieron que el equino se pare en dos patas, y entre relinchos quejosos emprenda una cabalgata por la campiña claypolense.
Nos sumamos al grupo de hinchas recientemente llegados e ingresamos al humilde estadio Rodolfo Vicente Capocassa, para colgar las banderas y ver como el verde empataba 1-1 con gol de Dopazo.
Cuatro años más tarde el fixture nuevamente nos hacía viajar hacia el mismo destino. Claypole había logrado retornar a la divisional tras otro dificultoso paso por la Primera D, esa dimensión desconocida que ocupa el último peldaño del fútbol argentino. Un dato no menor y que es importante destacar era que la cancha había sido clausurada durante muchos meses, y luego de la intensa labor de los vecinos y socios había sido nuevamente habilitada. Este hecho había sido tomado como una verdadera conquista del pueblo tambero.
Llegamos, esta vez en auto, a la esquina del Cottolengo Don Orione y tomamos hacia el puente que ya había sido habilitado. Desde lo más alto se ofrecía ante nuestros ojos una vista aterradora. Ya nada era igual que hace cuatro años atrás en esa vieja canchita de campo, ahora todo había cambiado, pero todo para peor.
El Capocasa lucía una imagen espectacular, con todos sus sectores colmados de público. Las columnas de hinchas se acercaban desde todos los puntos cardinales. Parecía una fortaleza medieval inexpugnable. A los pocos segundos que comenzó nuestro ascenso por el puente, los hinchas apostados sobre el paredón perimetral, notaron inmediatamente que éramos hinchas de Excursionistas. Agitaron sus brazos en el aire, en una señal inequívoca de que si pretendíamos acercarnos la pasaríamos mal. Ya era imposible entrar.... En ese instante recordamos lo que un caracterizado y ultra fiel seguidor de Excursio nos había advertido: "No vayan... no van a poder entrar...", consejo que desde luego desoímos desde nuestra prepotente juventud.
Mientras intentábamos sintonizar la radio, íbamos y veníamos por el puente buscando un agujero por el cual escabullirnos, pero no había un espacio que no estuviese custodiado por un tambero.
Durante el primer tiempo observamos otros autos con hinchas de Excursio que tampoco conseguían una forma de entrar. Un Ford Falcon negro con más de una década encima y casi destruido, completo de hinchas locales también se paseaba por el puente como marcando territorio y a la caza de algún desprevenido.
Promediando el segundo tiempo arribó el micro con las huestes del Bajo Belgrano y pensamos lo peor. Ellos si intentaron atravesar el territorio y llegar a la tribuna visitante. Se produjo un violento intercambio de piedras, palos y proyectiles de todo tipo. Tras un lapso importante apareció en el lugar la infantería bonaerense para separar. Arrió a los hinchas visitantes y los echo del barrio en su viejo micro destartalado de regreso a Belgrano.
Ya casi terminaba el partido y decidimos que era hora de volver. Aunque no pudimos entrar, sentimos que nuestra misión de acompañar al verde había sido cumplida.
Para la estadística el verde saltó al campo de juego con: Pattón Urich, Calabrese, Weimbinder, Abbona, Lorenzo, Brotto, Míguez (Fort), Leguizamón, Chávez (Folino), Olivetto (Colabufa), Gigante y el resultado fue una derrota por 0-1. Al final del torneo Claypole descendió nuevamente a Primera D y nunca más volvimos al Capocassa.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Excursionistas 3 – River Plate 0 (29.06.1937)

Luego de instaurarse el profesionalismo en 1931, el fútbol amateur quedó herido de muerte. Para el año 1937, la Asociación de Fútbol organizó formalmente el torneo de Segunda, con ascensos y descensos. Este proyecto eliminaba de la competencia a las Reservas de los equipos de Primera División, que compartían el torneo de Segunda desde 1935.
Sin embargo en la primera parte del año 1937 previo a la fundación del ascenso “profesional”, se organizó un certamen denominado Torneo Preparación. En este torneo Excursio no salió campeón, ni subcampeón, pero quedó en el recuerdo de los hinchas durante muchos años por los grandes partidos que disputó.
El Torneo estaba dividido en tres zonas de nueve equipos y una de ocho, formadas por clubes de Segunda y Reservas de Primera. El modo de disputa era a una sola rueda y los dos primeros de cada zona clasificaban a la siguiente fase.
Excursionistas compartió la Zona B con Chacarita Jrs., River Plate, Atlanta, Tigre, Platense (todos eran Reservas de Primera), y Defensores, Almagro y Colegiales (de Segunda División).
En la primera jornada el verde debutó ganándole a Tigre en Victoria por 3-2 con goles de Balparda (2) y Ortega.
Promediando el torneo Excursio demostraba que contaba con importantes valores dentro del plantel.
Al llegar la última fecha el verde venció a Colegiales por 3-1 en Belgrano y River Plate hizo lo mismo con Almagro, en su vieja cancha de Parque Chas, por 2-0.
Finalizada la rueda Chacarita Jrs. se ubicó como líder y la segunda posición la compartieron Excursio y River Plate. Esto obligaba a ambos a enfrentarse por un desempate. Hasta aquí nada llamativo, lo extraño estaba por venir…. Se necesitaron disputar tres partidos para definir quien avanzaba a la siguiente ronda.
El primer desempate se jugó en cancha de Chacarita Jrs. en Villa Crespo y el resultado fue 4-4. El diario La Nación dijo "Excursionistas se superó y salvó las diferencias que pudieron apreciarse con un brío constante y un entusiasmo considerable, que le valieron un merecido empate y estuvieron a punto de significarle el triunfo, por lo que, para el modesto equipo amateur fueron los mejores honores de la jornada. Se jugó media hora suplementaria en períodos de 15 minutos.
En el primero, Samaniego aprovechó un yerro de uno de los backs de Excursionistas para anotar el cuarto goal a los 13 minutos, y 2 mas tarde, un nuevo tiro libre muy potente que ejecutó Soler desde una distancia mayor a 30 metros, valió a su team el empate en cuatro tantos. En suma, el resultado puede considerarse justo, pero debe hacerse notar que estuvo mas cerca de la victoria el team de Excursionistas. El partido debió seguir media hora mas hasta completar las dos horas y media de juego lo que no se hizo por falta de luz.
"
El segundo desempate se jugó el 26 de junio en cancha de Ferrocarril Oeste donde se registró otro empate 1-1 con gol de Castillo. La Nación tituló: "River y Excursionistas empataron ayer por segunda vez, después de dos horas de juego, el score quedó igualado. Debe señalarse el hecho de que por haber muy pocas boleterías habilitadas, el público sufrió un sinnúmero de molestias que motivaron la aparición de numerosos revendedores y, a la hora de comenzar el match, el asalto a una de las puertas de entrada y la invasión de las instalaciones por parte del público que no había logrado obtener boletas de acceso".
Tres días más tarde se enfrentaban por tercera vez en el Viejo Gasómetro. Aquí llegaría la definición. Los equipos formaron:
Excursionistas: Baranzini, Rodríguez, Navigante, Sosa, Ruano, Giuliano, De Lattanti, Balparda, Diana, Ballerio, Ortíz.
River Plate: Sirni, Fatecchi, Bezos, Yacono, Ramos, Sosa, Casals, Crasifi, Rongo, Labruna, Ferreiro.
Iniciado el partido Fattechi tocó la pelota con la mano dentro del área y el juez Macías cobró penal para el verde. Diana ejecutó un disparo deficiente y fue contenido por Sirni. Minutos después Baranzini descolgó un balón que se dirigía al ángulo enviado por Angel Amadeo Labruna. Si, el famoso “Angelito”, histórico goleador de los millonarios, comenzaba a hacer sus primeras armas en el fútbol en este torneo.
Iniciado el segundo período a los 15 minutos De Lattanti desbordó por un costado y cedió a Ortíz, quien definió ante la salida del golero riverplatense, marcando la primera ventaja para los de Belgrano. River inmediatamente fue en busca de la igualdad pero el larguero le negó el gol nuevamente a Labruna. A los 33 minutos Ortíz tiró un centro al área que fue conectado de cabeza por Diana, quien tomándose revancha del penal malogrado, puso el marcador 2-0.
Finalmente con un River adelantado que dejó muchos espacios para la contra, otra vez Diana, luego de una extensa corrida, despidió un tiro fuerte y esquinado a media altura. La pelota infló la red marcando cifras definitivas Excursio 3 – River Plate 0. Ya no harían falta mas desempates y el verde pasó a la siguiente fase.
El matutino La Nación comentó "La expectativa suscitada por el match, a causa de los dos empates con que terminaron los partidos jugados, para decidir cuales de ellos correspondía intervenir en las ruedas finales del certámen de 2da. División, se vio nuevamente de manifiesto ayer, pues no obstante el día extremadamente frío y desapacible, poco propicio para espectáculos al aire libre, no menos de 12000 aficionados ocuparon las instalaciones de la entidad de la Avenida La Plata."
Casi la mitad del plantel riverplatense alternaba en el equipo de primera profesional. Además debemos tener en cuenta que el hecho de no haber sido titulares es anecdótico, ya que en el primer equipo de River jugaban Peucelle, Moreno, Pedernera, Bernabé Ferreyra y Renato Cesarini tal vez uno de los mejores quintetos de la historia. Los millonarios ya se perfilaban para convertirse en una potencia futbolística.
En cuartos de final Excursionistas derrotó por 3-1 al Racing Club de Avellaneda con goles de Ortíz (2) y Diana ante 7000 espectadores. El diario La Prensa dijo "En la cancha del club Atlanta se midieron ayer los equipos de 2da. División de Racing y Excursionistas, presentaba un aspecto interesante con sus instalaciones casi repletas de aficionados. Indudablemente las últimas actuaciones del conjunto de Excursionistas han repercutido favorablemente entre los aficionados, y de ahí que exista mayor interés por cada presentación de ese equipo."
En semifinales Excursionistas enfrentó a Estudiantil Porteño en cancha de Ferrocarril Oeste y Boca a Chacarita Jrs. en el Gasómetro. El 10 de julio Estudiantil Porteño dio por finalizada la ilusión del verde. Se impuso por 1-0 y lo eliminó del torneo. Muchísimos espectadores se acercaron a Caballito a presenciar el partido. Las crónicas cuentan que hubo algunas reyertas entre los jugadores, que se debieron disuadir con ayuda de la policía para evitar el desorden. Inmediatamente en las tribunas se produjeron prolongadas escenas de pugilato, que tuvo proporciones espectaculares por la gran cantidad de público que había concurrido, y del cual resultó un espectador lesionado que fue conducido a los vestuarios para ser atendido. En la calle cerca de una de las salidas, se renovó la gresca, pero en menor proporción. Así finalizaba Excursio su participación en el certamen.
Como dato de color, la final la jugó Estudiantil Porteño contra Chacarita Jrs. en River Plate. Se impuso el equipo azulgrana frente a los funebreros por 2-1 coronándose campeón. Paradójicamente el equipo que se coronó en este último retazo del fútbol amateur, pronto también se desafiliaría de la Asociación dos años después.
Con respecto a Excursionistas, a pesar de la decepción por la eliminación, había logrado batir a dos clubes poderosos como River Plate y Racing Club. El verde ya estaba preparado para iniciar el torneo de Segunda donde iba a realizar una excelente campaña en su primer certamen profesional.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Villa San Carlos 0 - Excursio 0 (11.12.93)

Ya para el año 1993 no existía otra actividad más importante para un sábado por la tarde que ir a ver al verde. Villa San Carlos era el equipo nuevo de la Primera C para el torneo 93/94, el popular cuadro de Berisso había logrado el ascenso luego de miles de intentos. Llegada la quinta fecha del Clausura, Excursio estaba invicto con 2 victorias y 2 empates. En un sofocante sábado de diciembre debía viajar a este suburbio platense para medirse con los celestes.
Durante la semana programamos el viaje. Tomamos el colectivo 105 a la Estación 11 de Noviembre y, de ahí un ómnibus a la ciudad de La Plata. Almorzamos en la ciudad de las diagonales y buscamos la parada del colectivo 202 que nos llevaba a la cancha. Previo a ingresar a la ciudad, nos dio la bienvenida un cartel oxidado donde se leía "Bienvenido a la ciudad del inmigrante". Cabe recordar que desde esta urbe partieron las primeras columnas de obreros en Octubre de 1945, para cambiar definitivamente la historia del país y la vida política del entonces coronel Juan Domingo Perón.
Nos bajamos en la avenida principal y caminamos unas cuadras hasta encontrar la cancha. Era un estadio sumamente humilde, con una tribuna gigante en una de sus cabeceras. Esa tribuna de cemento en vez de parecer normal, quedaba algo descolocada respecto a la pequeñez de todo su alrededor.
El espacio destinado al público visitante, incómodo y sin tribunas de ningún tipo, era lamentable. El calor allí era agobiante e insoportable. Para colmo de males ni siquiera tenía agua corriente para refrescarse.
Todos esperábamos la llegada de gran cantidad de público porque la campaña del verde era prometedora. Cuando salió el equipo a la cancha con Giménez, Rodríguez, Dopazo, Gorsd, Lazarte, Leiva, Pérez, Maidana, Martín, Vitale, y Szeszurak, el espacio visitante estaba casi completo. Aún no había llegado la hinchada, algo extraño para un partido tan trascendental.
Finalizado el primer tiempo y con el resultado empatado en cero, por radio nos llegó la información que la barra del Bajo se había enfrentado con la de Claypole, en las inmediaciones de dicha localidad.
Al principio no entendíamos nada, pues la ruta hacia Berisso hacía imposible un cruce por esa zona. Luego ampliaron la información y lo sucedido fue que la barra había levantado un grupo de hinchas que vivían en la villa de Soldati. Esa fue la razón de porqué la caravana tomó por Camino Negro hacia Berisso. Cuando pasaron por Claypole se armó una trifulca infernal que incluyó de todo, luego debieron continuar el viaje con uno de los micros averiados en su parabrisas, lo que significó un retraso importante.
Al cabo de tres horas de travesía y cuando faltaban solo 10 minutos para que finalice el encuentro, dos micros se hicieron presentes en el estadio con banderas, bombos y estandartes. Lo asombroso fue que instantes después, arribó un tercer micro con hinchas en el techo. Por error accedió por una de las calles que daban a la tribuna local, provocando que haya corridas y piedras volando por un rato hasta que ingresaron.
Faltaban unos pocos minutos para que termine el soporífero partido, y la barra recién colgaba las banderas y empezaba a alentar al equipo. Aún tengo la imagen de un hincha trepado en una columna de iluminación totalmente devorada por el óxido, atando una larga bandera verde y blanca. Los hinchas de San Carlos no salían de su asombro ante semejante invasión de leales verdes. Confieso que fueron 5 minutos de una excitación plena con toda la tribuna cantando desaforadamente, pero a pesar del esfuerzo sobrehumano que hicimos el trámite del partido no varió.
El encuentro terminó 0-0, y nadie tenía más fuerzas para nada. Tampoco había una gota de agua en toda la manzana y había que iniciar la larga vuelta.
El sol seguía pegando y muchos hinchas decidieron volver con los micros de la hinchada. Otros esperaron el ómnibus de los jugadores que, por el tráfico, llegó a Belgrano cerca de las 21 horas. Desde lo futbolístico, el viaje había constituido una decepción pero nos dejaba un intenso anecdotario para recordar. Una excursión verdaderamente inolvidable.

martes, 20 de septiembre de 2011

Tiro Federal 3 – Excursio 1 (28.4.1945)


Pedro Tilhet nació el 25 de enero de 1898 en la Rep. Oriental del Uruguay. No sabemos con exactitud cuándo arribó al puerto de Buenos Aires. Tampoco como terminó instalándose en el barrio de Belgrano, pero desde muy pequeño desparramó su fútbol por los Bosques de Palermo.
Allá por el año 1915, Pedro Tilhet con 17 años de edad jugaba en Defensores, equipo que abandonó en 1917 luego de obtener el ascenso a Primera, para vestir hasta la eternidad la casaca verde y blanca.
El arribo se produjo una tarde en la que don Antonio Masciotra fue a la cancha de Defensores, a observar dos jugadores por los que tenía interés nuestro club: Gelfi y Cassamayor. Esa misma tarde don Masciotra conoció en persona a Pedro Tilhet.
El domingo siguiente, Pedro y su inseparable amigo Morrone, se colaban a nuestra cancha para poder despuntar el vicio del fútbol junto a uno de nuestros jugadores, nos referimos al arquero Ernesto Danieletti.
Masciotra observaba desde lejos la excelente forma en que Pedro le pegaba al balón y que lo hacía descalzo. Morrone se le acercó a Masciotra y le dijo: "Oiga Rubio, allí está el Oriental que anda medio enojado con los de Defensores, porqué no aprovecha y le habla".
Masciotra se acercó para hablar con Pedro, pero éste al verlo, creyendo que iba a ser reprendido por estar en la cancha se dispuso a saltar el alambrado. Morrone lo frenó diciéndole "Pateá Pedro que te dejan". Esta fue la primera vez también que salió caminando por el portón de la calle Pampa.
Pedro Tilhet con el tiempo se transformaría en el alma mater de nuestro cuadro.
El domingo siguiente Masciotra programó un partido amistoso para poder observar en competencia al uruguayo. Alistó dos escuadras y anunció que se disputarían 11 medallas por el Campeonato "Bilz". En uno de esos cuadros hizo jugar a Tilhet.
Allí es donde se convence definitivamente Masciotra de conseguir el pase, aunque los de Defensores no querían saber nada. Esto produjo serias discusiones entre las dos entidades, por lo que hubo que remitirse a un tribunal superior.
La Asociación de Fútbol resolvió el entredicho haciendo firmar a Pedro Tilhet para Excursionistas.
Así, en 1918, debutó en nuestro club en la División Intermedia contra Sp. Palermo. El resultado fue un empate 3 a 3 siendo Pedro el autor de uno de los goles.
La intención de Tilhet era jugar uno o dos partidos, pero el destino hizo que no se separara más de nuestro club.
Pasaron los años y en 1924 Excursio disputa la final contra Talleres RE, por el ascenso a Primera División en el Viejo Gasómetro de Av. La Plata. Tilhet marcó un gol histórico que le permitió a los verdes, alcanzar la máxima categoría del fútbol vernáculo.
En 1925 la Asoc. Amateur Argentina organiza una serie de partidos amistosos por Chile. Pedro es convocado para formar parte del Seleccionado Argentino a pesar de ser uruguayo. Los resultados fueron un éxito rotundo, ya que era la primera vez que un equipo argentino lograba salir invicto del país trasandino.
Con el correr de los años se transformó en el gran capitán del equipo, y casi un técnico dentro del campo de juego. Leyendo las crónicas de los partidos encontramos notas destacadas de su altruismo. Por ejemplo pateaba adrede penales afuera si la sanción provenía de un error del árbitro, o invitaba a algún jugador del propio equipo a abandonar el campo de juego, si se propasaba en alguna acción violenta.
Jugó en Excursionistas ininterrumpidamente desde 1918 hasta 1936. Fueron 18 años donde vivió de todo en los tiempos mas gloriosos de nuestra institución. Pero el destino le tenía reservado una hazaña más….
Luego de alejarse de la práctica activa del fútbol continuó siendo el director técnico del equipo hasta 1950. Pero el 28 de abril de 1945, sucedió un hecho que lo iba a catapultar a la categoría de mito. Por la quinta fecha de ese año Excursio enfrentó a Tiro Federal en la ciudad de Rosario. El plantel debía juntarse en la estación Retiro para tomar el tren, pero la preocupación iba en aumento a medida que el tiempo transcurría y aún faltaba un componente. El jugador Maraviglia no aparecía, pero como ya se había hecho demasiado tarde los dirigentes decidieron partir. Muchos años después nos enteramos por una confidencia familiar, que el gran Maraviglia se había ausentado por tener una fija en el hipódromo de La Plata.
Ante este percance decidieron que Pedro Tilhet, con sus 47 años a cuestas, ocupara la posición de zaguero central. Desde luego que el “gran capitán” no se negó. La mejor actuación de Tiro Federal le valió el triunfo por 3 a 1. Pero había mas… En el segundo tiempo el arquero Vega de Excursionistas es expulsado por agresión. Los rosarinos llevaban peligrosos ataques y amenazaban con llenar el arco de goles. Ahí don Pedro Tilhet decidió ocupar el arco siendo su actuación mas que meritoria. Todos increíbles síntomas de su amor por el verde y su camiseta.
A los 47 años el mago de Pampa y Miñones, había ocupado todos los puestos dentro de la cancha y muchos de los que están afuera. Pasó a la inmortalidad el 14 de Diciembre de 1963. Su corazón se quedó y permanece en Pampa y Miñones hasta el día de hoy. Seguir su ejemplo, con su desinteresado y abnegado amor por el club, es una obligación para todos los que nos hacemos llamar hinchas del verde.
Un verdadero prócer de Excursionistas, el club de sus amores al que le dedicó toda su vida.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Def. Cambaceres 1 – Excursionistas 1 (11.10.97)

El partido en cuestión corresponde al torneo 1997/98 pero la historia se remonta al campeonato anterior correspondiente a la temporada 1996/97.
Hacia el mes de marzo del año 1997 Excursionistas era derrotado por Cambaceres en el Bajo Belgrano. Aquella tarde al final del partido se encontraron ambas hinchadas y en la refriega los hinchas de Camba perdieron una bandera roja en la que se podía leer “Los Piojos”.
Excursionistas tuvo un buen desempeño en ese torneo, donde sobre el final perdió el partido decisivo del octogonal con Lamadrid en All Boys. Durante todos los resúmenes deportivos de aquel año en los que emitían los goles del verde, se podía ver la bandera de Cambaceres colgada en el alambrado junto a la barra del Bajo.
Siete meses después de este suceso, que había pasado desapercibido para todos, el fixture nos envíaba a Ensenada.
Salimos bien temprano para poder almorzar en alguna parrilla rutera. Como no encontramos ninguna nos adentramos en la ciudad de Ensenada. Pasamos por la cancha, llamativamente en una de las esquinas nos daba la bienvenida una pintada en aerosol que decía “EXCURSIO HOY MORIS”. Lo tomamos casi en chiste. Nadie recordaba ya los incidentes cuasi menores del año pasado en Belgrano.
Continuamos con nuestra búsqueda gastronómica, hasta que dimos con el Club Ajedrecistas de Ensenada. Era un buffet de un club de barrio bastante decorosa para la zona en la que estaba ubicado. Ahí almorzamos un suculento asado, tal vez demasiado regado con unos tintos de dudosa calidad. Faltando media hora para que comience el partido partimos hacia el estadio.
Por esas cosas de la vida no estacionamos en el auto en la puerta, sino que lo ubicamos enfrente en un pequeño solar donde descansaban otros automóviles. Abonamos la entrada en medio de un clima enrarecido, ingresamos y nos ubicamos en lo alto de la tribuna. Notamos que no había llegado casi nadie aún, por lo que decidimos esperar para colgar las banderas.
Cuando el juez daba el pitazo inicial comenzaron a llegar algunos hinchas rezagados. Los primeros minutos transcurrieron con no más de 30 testigos en las gradas. Enfrente alentaba la gente de siempre, solo que en la cabecera el grupo más radical de la hinchada local no paraba de insultarnos.
A los 20 minutos, y observando que los micros de la hinchada se retrasaban, tomamos una mala decisión que lamentaríamos, decidimos colgar las banderas. A los pocos minutos escuchamos una canción que aún hoy retumba en nuestros oídos: “OLELE OLALA EN EL ENTRETIEMPO LOS VAMOS A MATAR”. Lo tomamos como una amenaza más de las miles que escuchamos en las canchas, aunque la pintada de la esquina y esta estrofa sospechosa nos hacían dudar un poco.
Mientras tanto dentro del campo de juego el verde jugaba bien y de los pies de Brotto se abrió el marcador ¡GOOOOOOL! fue el grito que silenció a la barra local. Casi al mismo tiempo el juez decretaba el final del primer tiempo.
Nos sentamos y comenzamos con las charlas de rigor, sobre jugadas dudosas o los motivos por los que los micros aún no habían arribado, cuando observamos que todos los policías ubicados en nuestro sector habían desaparecido. Al mismo tiempo la barra local había abandonado sus posiciones y lentamente daba la vuelta hacia la calle que daba a la tribuna visitante. Lo que estaban haciendo no era otra cosa que cumplir con su promesa estampada en aquel grafiti!!!!!.
Durante siete largos meses, habían juntado ira por la bandera perdida y paseada por todas las canchas del conurbano bonaerense. Ahora estaban decididos a descargarla sobre nosotros, vengar la humillación y además conseguir algún trofeo de guerra.
Bajo una torrencial lluvia de piedras descolgamos las banderas, los proyectiles volaban desde los cuatro costados y desde los techos de las casas lindantes. Prácticamente no había lugar para resguardarse. Los pocos hinchas del verde que estábamos allá soportamos el embate como pudimos.
Su objetivo principal era conseguir alguna bandera, aunque no es posible descartar que el secundario era acabar con todo ser viviente que habitaba nuestra tribuna. Apenas llegaban al paredón, intentaban treparse pero eran repelidos casi al instante con golpes en las manos u otras partes de su cuerpo, lo que los hacia caer del otro lado donde provenían. Otro grupo respondía con las piedras que caían en nuestro sector hacia la calle. Observabamos de reojo hacia afuera, donde los hinchas, enfurecidos por no poder ingresar a despedazarnos, la emprendían con los autos visitantes estacionados. En otro golpe de suerte increíble, recordamos que el nuestro estaba estacionado en aquel solar un tanto lejano a resguardo. Pero en ese momento dramático, poco nos importaba el vehículo. Los hinchas de Cambaceres se acercaban cada vez mas y nuestra tribuna estaba a punto de ser copada.
Ya sabíamos, a esa altura, que la hinchada de Excursionistas había sido retenida por la policía unos kilómetros antes de llegar al estadio como parte del plan, por lo tanto ya no esperábamos ninguna salvación. Cuando la puerta de la tribuna visitante estaba a punto de ceder, cuando los invasores se aprestaban a invadir la tribuna, aparecieron los jugadores por el túnel acompañados del árbitro. En ese preciso instante, la puerta finalmente cedió y algunos parciales locales lograron ingresar. Pero increíblemente, en simultáneo, reapareció la policía, la misma policía que minutos antes nos había entregado, ahora haciéndolos replegar hasta su tribuna nuevamente.
Cuando uno de los agente abrió la puerta de acceso e ingresó poniendo cara de “…quedensé tranquilos que llegué para salvarlos…”, uno de los hinchas del verde le propinó una tremenda trompada que lo hizo volver sobre sus pasos, generando otra batahola..
El segundo tiempo casi ni lo vimos. Estábamos paranoicos observando los movimientos tanto de la policía como de la hinchada local, hasta que transcurridos 30 minutos un agente nos ordenó abandonar el estadio. No lo podíamos creer ¿otra vez nos enviaba al matadero?. Según sus dichos nos juraba que era por nuestro bien, que con los efectivos que tenía no podía hacer frente a la barra de Cambaceres. Resignados, lentamente abandonamos la tribuna con suma cautela. Alcanzamos nuestro auto indemne, subimos un par de hinchas y partimos raudamente.
A los pocos kilómetros escuchamos por radio el empate de Cambaceres sobre el final del partido, pero no nos afectó demasiado. A esa altura de los acontecimientos, nadie recordaba que se estaba jugando un partido de futbol. Nuestras vidas y las banderas estaban a salvo.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Liniers 1 – Excursionistas 1 (20.11.1999)

Hoy nos vamos a referir a un jóven del interior del país, que consumió fútbol desde su mas tierna infancia. En sus sueños albergó la esperanza de jugar en la Primera División, en un club grande de Buenos Aires, consagrarse y alcanzar la fama que lo catapulte a un futuro de gloria.
Damián Atilio Juárez, alias el Chavito, nació en 1982 en Lules, un pequeño pueblo de Tucumán. De chiquito ya comenzaba a despuntar el vicio de la pelota con sus amigos, en calles de tierra y en un pequeño club zonal.
Los avatares económicos y la evidente falta de progreso de su terruño, obligó a sus padres a emigrar a la Capital Federal en busca de un mejor porvenir. Consecuente con sus sueños, Damián decidió probar suerte en algún club de esos que veía por tele de chiquito. Luego de varios intentos fallidos, escuchó de una prueba en el Club Atlético Excursionistas del barrio de Belgrano. Hacia allí se dirigió, y en una acertada decisión, comunicó que se probaría de arquero, puesto en el que algunas veces se había desempeñado en el Norte. En virtud de que para ese puesto no se presentan muchos chicos, no importó demasiado su regular presentación. Damián fue fichado y así había cumplido una parte de sueño.
El Chavito comenzó a desandar el camino de las inferiores de Excursionistas, hasta que en el mes de Noviembre de 1999, su suerte cambió para siempre…..
Para la temporada 1999/2000, Excursio había armado un plantel con un par de figuras importantes. Antonio De Gregorio asumía el mando de DT, tras una exitosa campaña en el humilde San Martín de Burzaco. De allí se había traído a un jugador que con los años llegaría a ser un ídolo del Bajo Belgrano: Fabián Della Marchesina. También del sur llegó Ulises Abenamar Alliende y entre otros mas, se acercaron el exótico angoleño Da Silva, Gustavo Molini y Silvio Fuentes. El arranque para “Tony” De Gregorio fue relativamente irregular. Naufragando en la mitad de tabla (demasiado poco para las expectativas creadas), se tuvo que alejar de la conducción del plantel en la fecha 12, tras perder en Agronomía con Comunicaciones por 2-1. Posteriormente se hizo cargo la Subcomisión de Fútbol.
El arquero titular, el recordado Francisco Berscé, tuvo un entredicho en los vestuarios y fue expulsado. Durante la semana, su suplente Gabriel Frelier sufrió un problema físico que lo marginaba del próximo encuentro. Ya no quedaban mas alternativas que mirar muy hacia abajo en el semillero. El arquero de la quinta división, del cual no recuerdo el nombre, sería el elegido para afrontar semejante responsabilidad. Lo increíble estaría por suceder, dicho muchacho tuvo en la semana una actitud de indisciplina y fue marginado de la convocatoria. El siguiente arquero en la línea de sucesión en inferiores, pueden imaginarse todos quien era, el Chavito. Tras un irregular paso por las inferiores le llegaba su oportunidad en forma increíble a los 17 años de edad.
Algunos pensaron que la suerte de Excursionistas en ese partido ya estaba echada ante semejante infortunio, el arco cubierto por un arquero debutante de inferiores y la dirección técnica en manos de la Subcomisión de Fútbol.
Aquel 20 de Noviembre de 1999 fue un día templado, pero como siempre en La Tablada, con importantes ráfagas de viento. Con el equipo a punto de saltar a la cancha, un ex directivo que presenció la charla técnica recuerda haber llevado a los dos marcadores centrales hacia un costado del vestuario, y transmitirle una orden en forma tajante: “…deben impedir todo remate de larga distancia y rechazar cada centro que caiga en el área...”. El Chavito no gozaba de una estatura importante, apenas si arañaba el metro sesenta y cinco.
No fue un mal partido de Excursionistas, que salió decidido a presionar a Liniers en todos los sectores de la cancha y mantener el balón lo mas lejos posible de su área. El Chavito prácticamente no tuvo actividad en todo el primer tiempo, pero cuando el mismo se cerraba ocurrió lo peor… El cinco de Liniers, tras recibir un pase corto en mitad de cancha, dio un par de pasos al frente y sacó un tiro elevado, no fue furibundo ni al ángulo, fue hacia el área visitante. El arquerito vio venir el balón, pero los reflejos del sol en contra y la altitud que tomó el envío hicieron que sus cálculos fallaran. Nos agarramos la cabeza, pero increíblemente para nuestra suerte la pelota se estrelló de lleno en el travesaño. Todos suspiramos… pero el alivio duró poco, el rebote en el larguero dio de lleno en la espalda del golero y se introdujo mansamente en el arco. El Pepi Berscé que acompañaba los movimientos del Chavito desde el alambrado, elevó su mirada al cielo como buscando una respuesta. Las caras en las tribunas lo decían todo, algún que otro estúpido hasta se atrevió a reír ante el blooper. Otros desaforados insultaron al “arquero niño”. Los mas de nosotros mirábamos al suelo con resignación.
En el segundo tiempo, Excursio siguió buscando y encontró el empate con un certero remate de Fuentes. De ahí al final, solo fue rezar y rezar cada vez que Liniers cruzaba la mitad de la cancha. Hasta que el árbitro se apiadó de todos y dio por concluído el partido. El Chavito abandonó el estadio con una mirada triste, sintiendo que la responsabilidad lo había sobrepasado, pero el empate hizo que el trago no fuera tan amargo.
La fecha siguiente Berscé volvió a ocupar el arco, y el Chavito nunca más se volvió a atajar en el primer equipo.
Días más tarde asumió la dirección técnica un viejo jugador del verde: Néstor Rapa y ese plantel haría historia con una seguidilla de triunfos impresionante que lo dejaría al borde del ascenso, hasta que llegó el desastre de Comunicaciones, la invasión a la cancha y la quita de 21 puntos.
Nunca mas se supo nada de Damián “Chavito” Juárez. Algunos especulan que dejó el fútbol y volvió a Tucumán. Otros afirman haberlo visto jugar en una liga provincial del Chaco. Lamentablemente aquel sueño de juventud en Lules jamás llegaría a ser cumplido, tal vez la vida le cambió su sueño por otras alegrías.

martes, 6 de septiembre de 2011

Independiente 10 – Excursio 2 (22.09.1929)

Mi nombre es Sebastián Caviglia*. Nací en 1916 en el Bajo de Belgrano. En esa época no existía allí institución alguna como comisaría o escuela. Solo estaba el Club Atlético Excursionistas, que desde 1911 tenía su solar en el predio de Pampa y Miñones.
Cuando Excursio aún no había sido presa de los malos augurios era un club normal. En mi época le ganamos una final a Talleres de Escalada en cancha de San Lorenzo, y ascendimos a Primera División. Terminaba el año 1924 y era como caminar sobre las nubes en el cielo. Imaginen mis ansias por enfrentar al año siguiente a los grandes clubes del fútbol argentino.
En 1925 el verde debutó en la liga más importante, y la campaña fue mucho más que aceptable. Ocupó la mitad de tabla compitiendo con equipos de gran poderío. En esos días medimos fuerza con el Racing Club campeón invicto, que contaba entre sus filas con Ochoa y Perinetti, y rescatamos un empate en el viejo Gasómetro que lucía totalmente colmado.
En 1927 y 1928 cosechamos dos empates con Boca Jrs. en Pampa y Miñones, mientras que en 1929 perdimos 1-2 en La Boca, resultado que para la época fue comentado como épico.
Eran años dorados en que enfrentábamos rivales gigantescos y que en la cancha del Bajo Belgrano se hacían chiquitos.
El 4 marzo de 1928 todas las radios relataban el partido Independiente-Peñarol donde se habían dado cita 60.000 espectadores. Ese día se inauguraba el estadio de La Doble Visera, una mole de cemento gigante, única en Sudamérica. Nuestra imaginación no daba para figurarnos semejante obra. Habíamos estado en canchas abarrotadas con 10.000, 20.000 y hasta 40.000 personas, pero ese estadio era algo diferente a lo que habíamos visto hasta el momento.
En el torneo del ´28 no nos tocó ir a Avellaneda, pero le ganamos a Independiente en el Bajo 1-0 con gol de Carassa en una actuación memorable. En ese torneo el equipo rojo perdió solo 5 partidos.
Para visitar el nuevo estadio tuve que esperar hasta el año siguiente. Por suerte el domingo 22 de setiembre 1929, el fixture nos mandaba a enfrentar a los diablos rojos en su nueva casa. Durante mucho tiempo esperé por ese acontecimiento, y no me lo iba a perder de ninguna manera. Temprano me fui al club para ver como podía colarme entre los jugadores. Me ofrecí para cargar unos bolsos, y Pedro Tilhet, el gran capitán y mi ídolo en aquel momento me dijo "Pibe vos lleva mi bolso, que nadie lo toque". Esas increíbles palabras fueron como una orden para mi. Además de habilitarme a viajar hasta Avellaneda, podría entrar a la cancha con los jugadores!!!!!
Primero tomamos el tren y después el tranvía, cruzando toda la ciudad. Almorzamos un plato de fideos con tuco, en el viejo Restaurant El Puente en Pedro de Luján y Vieytes, para luego cruzar el Riachuelo, donde varios niños se bañaban disfrutando de una hermosa tarde primaveral.
Una cuadra antes de llegar a la cancha, nos detuvimos a contemplar el estadio. De afuera infundía un temor reverencial. Parecía un viejo coliseo de la antigüedad clásica. Los jugadores miraban en silencio. Tilhet, al verlos les dijo "Miren la cancha muchachos. No vaya a ser que una vez adentro se me vayan a abatatar...". Pero no terminó de decir la frase que Ernesto Belis le contestó "Avise si se cree que nos vamos a asustar por tan poca cosa! Con cemento o sin cemento van a morder el polvo otra vez estos rojos, que solo saben hacer firuletes."
Después de ese diálogo no hablaron más. A medida que nos acercábamos, la construcción faraónica era cada vez más grande. Para mi, que recién había cumplido 13 años, era un sueño estar allí.
Los jugadores se dirigieron a los vestuarios para cambiarse, mientras yo aproveché el tiempo para dar una vuelta por las galerías. Había una pared llena de copas y fotos de jugadores de antes. Dos hombres pintaban una pared, y el juez del partido se sacaba unas fotos con un hombre bajito y gordo, algún dirigente pensé. Como todos saludaban efusivamente a ese hombre, decidí seguirlo a través de un pasillo hasta una habitación grande, sobre la puerta se leía un cartel que rezaba Vestuario Local. Me sorprendí al verlo sacar unos botines de su bolso y una remera colorada. Al mismo tiempo otro hombre, bien vestido de traje y sombrero y un gran reloj brillante colgando de su bolsillo, entró al vestuario y logré escuchar este diálogo:
-¿Que tal Chancha, como andás para hoy?
-Y más o menos, acá hablamos con los muchachos que estamos necesitando un aumento, los 10 pesos no alcanzan.
-Muchachos ahora no tenemos guita, con esto del estadio nuevo ya no nos queda un mango! Si quieren les pago 2 pesos por gol, y si no les gusta juego con los pibes de la reserva.
-Bueno presi, mire que le tomamos la palabra, además a estos de Excursionistas se la tenemos jurada del año pasado.

En un segundo entendí todo, el hombre gordo y petiso, ahora vestido de jugador de fútbol, no era otro que la Chancha Seoane y el otro era el presidente del club de Avellaneda Pedro Canaveri.
Volví rápido a nuestro vestuario. No sabía si contarle a Pedro lo que había escuchado. ¿Sería importante para la estrategia del equipo o solo lograría ponerlos mas nerviosos?
Decidí que lo mejor sería mantener mi boca cerrada.
Pasados 15 minutos, el verde estaba presto a saltar al campo de juego, Pedro dio la charla final y se encaminaron al túnel. Un murmullo invadió nuestros oídos hasta hacerse ensordecedor. Yo entré a la cancha de la mano de mi ídolo y no me podía mover. Estaba paralizado ante semejante espectáculo. Pensé que era por mis 13 años, pero no tardaría mucho en entender que era algo que le podía suceder a cualquiera.
Tilhet estrechó la mano del árbitro y del capitán local, mientras se intercambiaron los banderines. Me senté muy cerca del túnel junto a otros pibes que hinchaban por Independiente. Pedro se acercó al trote y me dio el banderín. Los pibes me miraron en forma extraña y yo les dediqué una sonrisa.
Iniciado el partido en un ataque del verde, Belis no logra conectar un centro, y Paganelli toma la pelota despidiendo un disparo a media altura venciendo a Sangiovanni, el golero rojo. Nadie lo podía creer. Hice un esfuerzo supremo para no gritar el gol pero mi sonrisa supongo que me
delataba.
Asi como minutos antes el aliento era ensordecedor ahora el silencio era tenebroso. Los jugadores rojos, ajenos a estas sensaciones, tomaron la pelota y sacaron del medio rápidamente. Los siguientes 10 minutos fueron un monólogo brutal. Eran malabaristas de la pelota, pase, centro y gol, taco, pique y gol. Una gran marea roja se nos venía encima, sin piedad. La Chancha Seoane convirtió dos goles. Lalín, Pérez, Paolinetti y Taccone en contra, completaron los seis goles que hizo Independiente en el primer tiempo. El verde pudo marcar uno mas, también faena de Paganelli.
Ya en el vestuario en el entretiempo con el 2-6, Pedro tomó la palabra y les dijo "Muchachos no importa el resultado tenemos que ser caballeros ante todo, se dieron cuenta de lo que les decía yo?” Hacía referencia a la advertencia que les había lanzado al llegar al estadio.
Solo Fortunato Grimoldi, el gran arquero que un año después sería tapa de El Gráfico, confesó: "A mi me mató la curiosidad. Yo me la pasaba mirando las tribunas de cemento y los rojos aprovechaban la distracción para hacerme ir a la huevera..."
El segundo tiempo fue insoportable. Los rojos corrieron hasta que llegaron a marcar 10 goles, mientras el griterío en las gradas era infernal. El incremento salarial pactado por Seoane en la previa estaba mas que asegurado.
Una vez terminado el encuentro iniciamos el viaje de vuelta junto a los jugadores. El presidente Julio Ferraris contrató un carrito. Lo cargamos entre todos, en silencio, con bolsos y otros bártulos. Al pasar por un puente improvisado sobre el Riachuelo, para colmo de males, se rompió un eje del mismo, dejándolo inutilizable. El presidente obligó a Grimoldi y Taccone a servir de cuarteadores hasta alcanzar el tranvía.
Volví muy tarde a casa y guardé el banderín de Independiente, que conservé durante toda mi vida. A pesar de la derrota no estaba triste, había vivido una tarde que sería imposible de olvidar.
Ya no sigo mas en esta tierra. Me fui hace unos años cuando mi corazón dijo basta. Nunca deje de seguir a Excursio. Aunque ahora lo aliento desde el cielo, mi corazón esta ahí, junto al césped y la pelota, en Pampa y Miñones con la verde y blanca.
* El personaje de la nota es ficticio, pero la historia relatada es real.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Luján 2 – Excursio 2 (23.8.1997)

En todo grupo de amigos que se juntan para seguir un equipo de fútbol, existe uno que se destaca por su personalidad especial, por su gracia para describir situaciones, o por sus actitudes singulares que solo él puede llegar a realizar. En nuestro grupo él se llama Ariel.
Nuestro amigo Ariel nació en 1974 en el porteño barrio de Villa Urquiza, territorio que comparten en general tanto hinchas de Excursionistas como de Defensores de Belgrano. Ariel, vaya uno a saber porqué, prontamente se vió seducido por el club albiverde. Su fanatismo se fue haciendo mas que evidente en el transcurso de su infancia, a tal punto que de muy pequeño, tomaba por sus propios medios el colectivo 107 junto al “Negro Morland”, su inseparable compañero de andanzas. Juntos comenzaron a desandar con el verde miles de caminos, anécdotas, peligros, y otras yerbas por todas las canchas del ascenso donde Excursionistas jugara.
Con el devenir de la adolescencia y la temprana juventud, ya formaban parte de una segunda línea de la “hinchada”. Con su larga melena rubia, y el enterito de jeans a cuestas, Ariel empezó a ganar reconocimiento dentro de este singular grupo. Sin embargo, jamás dejó de ser un loco lindo de esos de antes del paco, los fierros y otras porquerías que hoy abundan.
Cuentan muchas cosas de él. Algunas verdaderas, otras no tanto y otras verdaderas falacias. Nuestro primer contacto, fue en un partido con Sarmiento en el Bajo allá por el 94. Caminaba hacia Barrancas, cuando lo vimos saltando arriba del techo de una rural Ford. Abajo en el habitáculo, unos pobres juninenses trataban de escapar de semejante martirio. Ese día entablamos un mínimo diálogo, en el que le reprochamos la actitud, a lo que respondió con una socarrona sonrisa. Mas adelante ese mismo año, volvíamos en auto de la inhóspita cancha del Deportivo Armenio. Ariel desandaba el campo de Maschwitz solo como un perro. Nos hizo dedo, a lo que hicimos caso omiso porque en el auto no había más lugar. Aún hoy recordamos la catarata de insultos que nos dirigía, mientras mirábamos su andar zigzagueante por el espejo retrovisor.
Con el correr de los años, Ariel se fue cansando de la agitada y cada vez mas peligrosa vida del paravalancha. Es asi que partido va partido viene, comenzó a frecuentarnos cada vez mas. Hasta que llegó a ser uno mas de nosotros, ya había dejado atrás su larga cabellera y ahora su uniforme obligatorio a cualquier reducto era remera, pantalón corto, ojotas y riñonera.
En cualquier anécdota que recuerde de cualquier cancha, siempre está al lado nuestro. Tendría tantas que podría escribir casi un libro con las mismas (Ensenada, Laferrere, Libertad, Zárate o Campana conocieron su impronta), pero como esto es un blog acotado, deberé volcarme solo a una.
En el mes de agosto de 1997 Excursionistas jugaba en Luján. Salimos temprano de Belgrano y levantamos a Ariel en Panamericana (ya se había mudado a Beccar, donde reside actualmente). Paramos en una parrilla en la ruta y el vino empezó a correr a raudales. Mas achispado que nunca, Ariel llegó a la cancha frente a la Basílica demasiado entonado. Creo recordar que el resultado final fue un empate, pero no recuerdo nada de ninguno de los dos tiempos. Lo que si sería inolvidable para todos fue el lapso de 15 minutos transcurrido entre ambos. Al iniciarse el entretiempo, Ariel se dirigió, sabe Dios o el alcohol que llevaba encima porqué, hacia el final de la larga tribuna visitante. Allí se extendía un pulmón de pasto atrás del arco, que finalmente conectaba con el sector local. En una inexplicable e irracional actitud, comenzó a romper los carteles publicitarios de tela que en aquel sector se encontraban. Uno a uno iban cayendo bajo sus garras: “Calzados Lujandro”, “Baterías Petito”, “Carnicería 9 de Julio”, etc. Quien sabe si cansados de este loco, o para defender al comercio e industria local, los hinchas de Luján se hartaron. Rompieron su portón, e ingresaron al pulmón divisorio. Con gran rapidez, la hinchada de Excursionistas reaccionó de igual manera. La batahola se había desatado. En mas de 30 años de ascenso, jamas vi una batalla tan singular. En una pequeña franja de tierra, atrás de un arco y con la Basílica de Luján y la Virgen de fondo, mas de 150 personas por bando se golpeaban sin descanso. La pelea duró una eternidad y se realizó de una manera totalmente leal, a puño limpio, hasta que la intervención policial le puso punto final. Una cámara de TN captó las imágenes, que dieron la vuelta por todos los noticieros del país. Mientras volvíamos en el auto hacia la Capital, le preguntamos a Ariel el porqué de su reacción. Su increíble respuesta fue que no recordaba nada.
Todavía se lo puede ver en los partidos de local pero ahora en la platea y mas tranquilo. Se ha casado y tiene un hijo que lo acompaña a ver al verde. Intenta aparentar una imagen mas racional pero todos sabemos que, en cualquier momento, su alma se puede revelar y hacer aparecer al viejo y querido Ariel.